domingo, 11 de octubre de 2009

Babette

Hace ya casi un año que estoy así, deprimida inundando poco a poco mi habitación con las lágrimas que solo puedo dejar fluir libremente una ves que atravieso el marco de mi puerta, y ya no es solo por la enfermedad de mi abuela, ni por caer en cuenta que el tiempo pasa sin misericordia sobre las personas que amo, es irreversible arrancarle el pétalo a una flor, como irreversible son las palabras que salen de nuestras bocas, en un mes mi abuela cumple un año de estar recuperándose de una embolia que afecto la mayor parte de su motricidad, hace un año casi que se dio esa dolorosa separación familiar, y es que mi abuela era quien mantenía a la familia unida, y ahora con su cuerpo tan débil poco a poco todos se separan.
Se que inevitablemente cuando mi abuela alcance el destino final de todas las personas que llegamos a este mundo estamos condenadas a alcanzar, vendrá una fractura familiar aun mayor, las peleas por la herencia, las decisiones que tomar jalaran para lados contrarios y la familia que por 20 años conocí se desquebrajara para siempre.
Le tengo tanto miedo al futuro, no se como reaccionar, no se que hacer, y lo que es peor no hay NADA que yo pueda hacer, y esta estupidez de la impotencia me tiene congelada desde hace tiempo.
Esto anterior surgió de que estaba viendo como cada semana una película con mi padre: “El Festín de Babette”, en la parte final de la película, Babette agasaja a los invitados con una cena digna de emperadores y al ser tan sabrosos los manjares, y deleitarse los gustos humanos las personas felices se reconcilian, se vuelven a ver a los ojos y se expresan lo mucho que se aman y mi papa dijo: “ese era mi mayor logro cada diciembre, reunir así a toda la familia”. Me encogí de hombros pues no sabia que decir, como cocineros en esta familia, que un comensal te diga “esta delicioso” es una adulación para presumir entre colegas, que un amigo te lo diga, es para goce personal, pero que tu familia lo sienta, que en sus rostros se vea el disfrute de lo que uno preparo y que al finalizar la cena en la digestión, en la convivencia post-manjar se permanezca contento, eso es lo mas sublime a lo que un chef puede aspirar, ese cumplido que te dan los familiares al degustar tus platillos con la pura mirada, te clava en el firmamento de una forma espectacular y eterna.
Desearía poder preparar algo tan delicioso como Babette y que todos los problemas entre familia se derritieran como hielo en verano…

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